Cruceros

La creación de los cruceros: del diseño al astillero y a la puesta de largo para el cliente

Los procesos que conllevan el diseño, la puesta en marcha y la creación de un itinerario para los nuevos buques llevan años de trabajo

07/05/2024

8:45 horas

Manuel Campillo

Los procesos de creación de un crucero pueden conllevar hasta un lustro de duración.

Los procesos de creación de un crucero pueden conllevar hasta un lustro de duración.

El cliente llega a la cola con tiempo de sobra para poder realizar el embarque. Lleva meses esperando este día: el comienzo de sus vacaciones a bordo de un crucero de nueva generación. Tras recibir la calurosa bienvenida del staff de la naviera, se dirige a su camarote. Al entrar, todavía huele a nuevo. Deja la maleta y empieza recorrer el buque, dispuesto a descubrir las infinitas propuestas gastronómicas y de ocio que han diseñado expresamente para él.

Y es que hasta que ha llegado ese momento en el que el cliente accede al buque por primera vez han pasado años de trabajo, que van desde la plasmación del primer boceto sobre un papel hasta la colocación del último de los detalles por parte de los operadores que han construido el buque, una operación que ha supuesto un nuevo reto para la industria al ser más grande, variado y sostenible que todos sus predecesores.

“Comenzamos con una hoja de papel en blanco. Durante los primeros meses no hay límites en el proceso de creación”, reconocen desde Royal Caribbean International, una compañía que ve cómo el camino hasta la botadura de los buques ha llegado a ser un éxito total en el Icon of the Seas, la última incorporación a su flota.

“La enorme cantidad de conocimiento que nuestros operadores, diseñadores y arquitectos especialistas tienen en términos de las preferencias del cliente y lo que realmente hace feliz a la gente está realmente articulado en nuestro último barco”, reconoce la compañía, que basa sus avances en cualquier campo dentro de los buques en “la investigación, las entrevistas, en subir a bordo para entender lo que todo el mundo espera” de su viaje soñado en un crucero.

En el caso de Costa Cruceros, a la hora de idear un nuevo barco, “el diseño interior y exterior” se convierten en factores fundamentales a tener en cuenta. “Hay que crear espacios acogedores y funcionales que satisfagan las necesidades y deseos de los pasajeros”, explica a AGENTTRAVEL Rafael Fernández-Álava, director de comunicación y relaciones externas en España y Portugal. Para ello no solo se tiene en cuenta “la estética, sino también la ergonomía y la eficiencia del espacio para garantizar una experiencia cómoda y memorable”, pero siempre “con la seguridad y la protección como planteamiento” base.

Además de las cuestiones más estéticas, también se tienen en cuenta “consideraciones medioambientales y de sostenibilidad”, que van “desde la selección de los materiales de construcción hasta la implantación de tecnologías de propulsión como el Gas Natural Licuado, la eficiencia energética, la separación y el tratamiento de residuos”, añade Fernández-Álava.

El proceso total de creación de un crucero es tan extenso que se divide en diferentes fases que se reparten a lo largo de años. En el caso de Royal Caribbean, la creación de Icon of the Seas se dilató durante “más de cinco años”, pero la construcción como tal se realizó en dos, comenzando “en junio de 2021 cuando se hizo el primer corte de acero” hasta que “se entregó en 2023”.

En Costa, este proceso “puede durar entre dos y cuatro años, dependiendo de si es el primer barco de una nueva serie o plataforma, o si es el segundo o tercero”, detallan. Como ejemplo, señalan el caso del Costa Smeralda, el “primer barco propulsado por Gas Natural Licuado” de la compañía, cuya construcción “fue de 36 meses”.

Luchando contra el reloj

Estos planes de construcción pueden sufrir modificaciones, pese a que los plazos “se planifican y se controlan constantemente con mucha atención”, recoge Fernández-Álava. Pese a todo, siempre surgen “desafíos”, como reconocen en Royal Caribbean, dentro la gestión de este “ambicioso” planning.

Pese a todo, pueden surgir “interrupciones en la cadena de suministro, las condiciones climatológicas adversas o los desafíos técnicos” como principales contratiempos, por lo que incluyen “cierta flexibilidad en los cronogramas de construcción”, de forma que puedan “realizar ajustes si alguna fase tarda más de lo previsto”.

Durante el proceso de construcción de un crucero son numerosos los contratiempos que pueden conllevar retrasos en la entrega de los buques.

Ideando itinerarios

Una vez que el proceso de construcción se ha concluido, comienza la cuenta atrás para la inauguración con clientes. Para ello, las navieras, tras anunciar las características de sus nuevos cruceros, arrancan la comercialización anunciando los itinerarios en los que desarrollará sus primeras escalas.

Estos viajes “se planifican con mucho tiempo, a veces con años de antelación”, por lo que también cuentan con “el lujo de la flexibilidad, ya que podemos volver a desplegar nuestros barcos por todo el mundo”, reconocen en Royal Caribbean.

De hecho, las rutas se cierran “con una antelación media de 24 a 36 meses”, afirma el responsable de comunicación de Costa Cruceros. Para la creación de estos itinerarios tienen en cuenta “las opiniones y preferencias expresadas por nuestros huéspedes”, y siempre planteando la máxima seguridad de las operaciones.

Los itinerarios de los nuevos buques se planifican con años de antelación.

De hecho, la naviera con sede en Miami confirma que uno de los objetivos es conseguir que los clientes encuentren a bordo una extensión de lo que experimentará durante el itinerario. Ejemplo de ello es que, en sus viajes por el Caribe con escala en la isla privada PerfectDay at CocoCay, en Bahamas, los clientes del Icon of the Seas cuentan con diferentes atracciones a bordo que adelantan lo que será la experiencia en la escala.

En Costa buscan que los huéspedes experimenten en cada viaje “destinos totalmente nuevos, que se descubrirán a bordo del buque, durante la navegación”, aspirando a crear una experiencia de “un viaje dentro de un viaje, donde el mar no es solo el medio para llegar a las escalas, sino que es un punto de vista privilegiado para vivir momentos evocadores, que hablan de lugares icónicos incluidos en la ruta del barco”, resalta Rafael Fernández-Álava.

Por ello, las escalas que buscan siempre deben “satisfacer las necesidades” de Costa, tanto a nivel de la “capacidad de proporcionar todo lo que el barco pueda requerir para sus operaciones” como ofreciendo “servicios de calidad a sus huéspedes”.

La puesta a punto

Con el barco listo para zarpar, el itinerario fijado y la comercialización abierta, arranca la fase final para la puesta de largo del crucero. La ceremonia de inauguración está en ciernes y es momento de confirmar que todo lo construido funciona tal y como debe. Para ello, las compañías realizan “una serie de pruebas y pasos de certificación con los organismos internacionales que se llevan a cabo durante las distintas fases de construcción y durante las pruebas de mar antes de que el buque entre en funcionamiento” con huéspedes a bordo. De hecho, durante este proceso también se llevan a cabo las ceremonias de la moneda o de la botadura, como reconocen en Costa.

Tras la flotadura, las compañías realizan todas las comprobaciones para ver que los barcos están listos para recibir a los huéspedes.

Dentro de estas pruebas, “el barco viaja cientos de millas a través de océano abierto”, confirman en Royal Caribbean, para comprobar que todos los mecanismos funcionan de forma adecuada. De hecho, para la puesta a punto del Icon of the Seas, “más de 450 especialistas realizaron cuatro días de pruebas preliminares en las áreas técnicas del primer barco de la Clase Icon, como los motores principales, la proa y las hélices, comprobando incluso los niveles de ruido y vibración”.

Escuchar para seguir creando

Cuando las pruebas han sido un éxito, y cumpliendo siempre con el calendario, los huéspedes comienzan a llegar a sus camarotes y a experimentar todo lo que los expertos han diseñado para ellos. Pero, sin saberlo, empieza al mismo tiempo el proceso de creación del siguiente buque.

Para conocer cómo han satisfecho las expectativas de los clientes, las navieras desarrollan “diversas formas de obtener la opinión antes, durante y después del crucero”, buscando una “interacción continua” con los huéspedes que es “muy importante”, afirman desde Costa Cruceros. Así, pueden “conocer en profundidad los gustos y aspiraciones” de los mismos, aprovechando sus ideas para “hacer las cosas aún mejor”. En el caso de los buques de nueva creación, la compañía realiza “aún más interacciones para comprobar que todo funciona correctamente”, afirma Rafael Fernández-Álava.

Para la crucerista con sede en Miami, las opiniones “son siempre muy importantes”, y resultan “fundamentales a la hora de construir un nuevo barco, ya que aprovechamos una gran cantidad de información que recogemos por medio de encuestas, correos electrónicos y conversaciones a bordo”, concluyen desde Royal Caribbean.

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